Misiones: Productor yerbatero advierte sobre la crisis del sector y el impacto en miles de familias
Julio Petterson, productor de yerba mate cuestionó la desregulación de la actividad, denunció el desplome del precio que reciben los productores y alertó sobre la migración de trabajadores rurales hacia Brasil
También se refirió a la modificación de la normativa provincial sobre el uso de glifosato en una entrevista exclusiva de Edgard Llanos para Reporte Semanal por Radio Sapukay
La producción yerbatera de Misiones atraviesa un escenario de fuerte incertidumbre económica. Así lo describió Julio Petterson, productor de yerba mate, durante una entrevista con Edgard Llanos en Radio Sapukay, donde analizó las consecuencias de los cambios regulatorios, la caída de los ingresos en el campo y las dificultades que enfrentan tanto los pequeños productores como los trabajadores de la cosecha.
El testimonio expone una situación que, según el entrevistado, trasciende los límites de las chacras y repercute sobre el comercio, las cooperativas y la actividad económica de numerosas localidades de la provincia.
La modificación de la ley y el uso de glifosato
Uno de los temas abordados fue la modificación de la normativa de Misiones vinculada con el uso de agroquímicos y la posibilidad de volver a utilizar glifosato en las fumigaciones.
Petterson explicó que, en su establecimiento, no aplica herbicidas sobre las plantas de yerba mate, sino que utiliza el producto para controlar las malezas debajo de los arbustos.
“Nosotros no aplicamos en la planta, simplemente aplicamos en la maleza directamente y no en la planta”, señaló, al establecer una diferencia entre el manejo que describe para los yerbales y las prácticas utilizadas en cultivos anuales como la soja o el maíz.
El productor sostuvo que existe preocupación por los posibles efectos de estas prácticas y por las consecuencias que los cambios normativos puedan tener sobre la actividad. Su explicación, no obstante, corresponde a su experiencia productiva y no constituye por sí sola una evaluación científica sobre los riesgos del herbicida.
Productores que trabajan a pérdida
El eje central de la entrevista estuvo puesto en la situación económica de los yerbateros.
Petterson afirmó que, después de los cambios impulsados por el Gobierno nacional, el sector perdió herramientas que permitían establecer referencias de precios para la materia prima. En particular, cuestionó la pérdida de facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) para intervenir en la determinación del precio de la hoja verde.
Según relató, los productores esperaban recibir alrededor de 650 pesos por kilo, mientras que los valores que mencionó durante la entrevista se ubicaban entre 250 y 280 pesos, con plazos de pago que podían extenderse hasta los 180 días. “Hoy laburamos a pérdida total”, afirmó.
La situación llegó a modificar las decisiones productivas de su propia familia. Petterson contó que decidió junto con su esposa dejar sin cosechar aproximadamente la mitad de sus yerbales, debido a que los números no justificaban continuar con la actividad en esas condiciones. “Hoy trabajás para fundirte”, resumió.
La estrategia, explicó, consiste en cosechar solamente lo necesario para sostenerse hasta el año siguiente y evaluar después cómo continuar. Una decisión que refleja, de acuerdo con su testimonio, las dificultades que enfrentan los establecimientos de menor escala para afrontar los costos de producción.
El precio al productor y el valor en las góndolas
Otro de los aspectos señalados fue la diferencia entre lo que cobra el productor por la materia prima y lo que paga el consumidor por el paquete de yerba mate.
Petterson recordó que, hacia fines de 2023, llegó a cobrar entre 400 y 420 pesos por kilo de hoja verde, mientras que los paquetes de marcas reconocidas se comercializaban, según sus referencias, entre 1.800 y 2.300 pesos.
En contraste, aseguró que los precios de góndola habían aumentado hasta ubicarse aproximadamente entre 3.500 y 4.000 pesos, mientras que el ingreso por la materia prima había disminuido considerablemente. “Subió el precio para el consumidor y bajó para el productor”, sostuvo.
Para el entrevistado, esta diferencia evidencia una distribución desigual de los ingresos dentro de la cadena yerbatera. También cuestionó la concentración del mercado y afirmó que cuatro grandes industrias manejan aproximadamente entre el 58% y el 60% de la producción nacional.
Las cifras y los valores mencionados corresponden a las estimaciones aportadas por el productor durante la entrevista y requieren contrastación con estadísticas oficiales y relevamientos de mercado para establecer su alcance general.
Una crisis que golpea a toda la economía regional
Petterson advirtió que las dificultades del sector no terminan en el precio de la hoja verde. Según describió, la pérdida de rentabilidad repercute sobre los comercios de las colonias y reduce la capacidad de consumo de las familias vinculadas directa o indirectamente con la actividad.
Como ejemplo, recordó la situación de pequeños negocios que históricamente funcionaban en las localidades rurales, desde quioscos y roperías hasta zapaterías y ferreterías. También relató su propia experiencia al frente de una ferretería y los problemas que enfrentan los comercios pequeños ante la competencia de grandes cadenas.
El productor comparó, además, el poder adquisitivo que tenía años atrás un establecimiento de unas 20 hectáreas con el actual. Para ilustrar esa pérdida, utilizó como referencia la cantidad de yerba necesaria para adquirir una camioneta cero kilómetro, aunque los valores concretos de esa comparación deberán verificarse con precios históricos y actuales.
A esto sumó las dificultades que, según dijo, afrontan los habitantes de Misiones por las diferencias de precios con los países limítrofes, especialmente Brasil y Paraguay. El resultado, desde su perspectiva, es una economía regional cada vez más debilitada, en la que la crisis de la producción primaria termina afectando al conjunto de la comunidad.
Trabajadores rurales: menos cosecha y migración a Brasil
La situación de los trabajadores que realizan la cosecha fue otro de los puntos más preocupantes de la conversación. Petterson explicó que la finalización de la zafra implica también el fin de los ingresos para muchos trabajadores que dependen de esa actividad. En un contexto de menor rentabilidad y reducción de la superficie cosechada, los productores encuentran dificultades para sostener las fuentes laborales.
El entrevistado estimó que unos 7.000 trabajadores se habrían trasladado a Brasil durante el último período, en busca de oportunidades laborales, y advirtió que muchos no regresaron.
La consecuencia, señaló, es la separación de familias y la pérdida de mano de obra especializada para la actividad yerbatera.
“Son artesanos que cortan y manejan el corte de yerba”, expresó, al destacar que se trata de trabajadores que requieren experiencia y capacitación para desarrollar la tarea.
Según sus cálculos, de una dotación de aproximadamente 18.000 trabajadores quedarían unos 11.000 para realizar una cosecha similar. Petterson vinculó esa reducción con las dificultades para levantar la producción y con la decisión de algunos productores de dejar parte de sus yerbales sin cosechar.
La asistencia provincial y el reclamo al Gobierno nacional
En relación con las medidas de asistencia, Petterson destacó un mecanismo impulsado por el Gobierno de Misiones después de una reunión mantenida en febrero con el gobernador y representantes de asociaciones de productores y cooperativas.
De acuerdo con su relato, la herramienta permite descontar cheques de pago diferido en entidades bancarias mediante un convenio provincial, con los gastos e intereses absorbidos por la provincia.
El productor explicó que el mecanismo ayuda a disponer de dinero con mayor rapidez y brinda cierto alivio a establecimientos que deben afrontar costos mientras esperan cobrar por la materia prima entregada.
Sin embargo, consideró que esa medida no resuelve el problema de fondo: la falta de precios que permitan cubrir los costos de producción y sostener la actividad.
También expresó su malestar por la falta de respuestas del Gobierno nacional a los reclamos del sector. Relató que productores intentaron acercar un petitorio durante una visita presidencial a Misiones, pero aseguró que no consiguieron entregarlo personalmente ni obtuvieron respuestas posteriores.
Petterson recordó que participa de reuniones y gestiones ante distintos gobiernos desde 2001 y afirmó que la situación actual es especialmente difícil para el sector.
“Estamos muy mal”, sintetizó.
Una economía regional que necesita respuestas
La entrevista dejó planteado un interrogante que excede a los productores de yerba mate: qué sucede con una economía regional cuando quienes producen reciben ingresos que, según denuncian, no alcanzan para cubrir sus costos, mientras los trabajadores pierden oportunidades laborales y los comercios locales ven reducirse su actividad.
A esa discusión se suma el debate sobre el uso de agroquímicos y la necesidad de contar con información precisa acerca de sus efectos y de las condiciones en que se utilizan.
El testimonio de Julio Petterson, recogido por Edgard Llanos en Radio Sapukay, aporta la mirada de un productor que describe las dificultades cotidianas del sector y reclama respuestas frente a una crisis que, según advierte, amenaza la continuidad de numerosas explotaciones familiares y el entramado económico de las colonias misioneras.
La evolución de los precios, las medidas de regulación, las condiciones laborales y el alcance de los cambios normativos serán claves para determinar cómo continúa una de las actividades productivas más representativas de Misiones.

