Entre RíosOPINIONPUEBLOS Y PARAJES

Pablo Aceñolaza: “No todo animal que está protegido debe permanecer en un área natural protegida”

El especialista en Ambiente y Naturaleza de Reporte Semanal explicó la diferencia entre especies nativas, exóticas e invasoras y advirtió sobre el impacto que generan algunas poblaciones introducidas en Entre Ríos. También habló del ciervo axis, el jabalí y la posible llegada de ardillas a la provincia.

En una nueva edición de la columna de Ambiente y Naturaleza de Reporte Semanal, Pablo Aceñolaza puso el foco en una problemática que genera cada vez más debate: la presencia de especies exóticas invasoras y sus efectos sobre los ecosistemas de Entre Ríos.

El disparador fue la reciente aparición de un ciervo en un área natural protegida y la decisión de trasladarlo. Aceñolaza explicó que, en estos casos, es necesario diferenciar entre el cuidado de los animales y la conservación integral de los ecosistemas.

Nativas, exóticas e invasoras

Aceñolaza señaló que la flora y fauna nativas son aquellas que evolucionaron durante miles de años en una determinada región y conformaron las comunidades naturales propias de ese ambiente.

En cambio, las especies exóticas son aquellas que fueron introducidas desde otros lugares. Según explicó, algunas de ellas pueden adquirir ventajas al encontrarse en un ambiente donde no cuentan con sus depredadores o determinadas enfermedades naturales. “Al no haber evolucionado localmente, suelen tener ventajas evolutivas, ventajas poblacionales”, explicó.

El especialista remarcó que no todas las especies exóticas son necesariamente invasoras. Incluso una especie nativa puede comportarse como invasora cuando ocupa espacios y se reproduce de una manera que genera desequilibrios en determinados ambientes.

Como ejemplo mencionó al espinillo, una especie nativa que en algunos sectores de la costa del río Uruguay puede presentar un comportamiento expansivo. En sentido contrario, señaló al eucalipto como una especie exótica que, en nuestra región, no presenta necesariamente un comportamiento invasor.

El caso del ciervo axis y el jabalí

Uno de los puntos centrales de la charla fue la presencia del ciervo axis y el jabalí en Entre Ríos. Aceñolaza explicó que ambos animales fueron introducidos originalmente con fines vinculados a la actividad cinegética, particularmente a partir de la creación de cotos de caza en otras provincias.

Con el paso del tiempo, las poblaciones comenzaron a expandirse y desplazarse hacia nuevos territorios. Según señaló, el ciervo axis ya fue detectado en distintos sectores de Entre Ríos y continúa ampliando su área de distribución.

“Son poblaciones que hoy están en crecimiento y van a seguir creciendo porque no tienen los depredadores naturales que tendrían en sus lugares de origen”, sostuvo.

¿Qué hacer cuando aparecen en áreas protegidas?

La presencia de fauna exótica dentro de un área natural protegida plantea, de acuerdo con Aceñolaza, una situación que muchas veces genera confusión. El especialista explicó que proteger un área no significa necesariamente proteger a todos los animales que se encuentren dentro de ella.

Por el contrario, el objetivo de una reserva es conservar el ecosistema en su conjunto. “Se protege el ambiente en su totalidad con el conjunto florístico y faunístico nativo”, explicó.

En ese sentido, señaló que se está trabajando en la elaboración de protocolos para establecer mecanismos de control poblacional de especies exóticas invasoras. El biólogo sostuvo que estas poblaciones pueden generar daños ambientales, afectar la producción agropecuaria e incluso representar riesgos para la circulación vial.

Las ardillas, una nueva advertencia

Durante la entrevista también apareció otro caso que genera preocupación: las ardillas introducidas en sectores de la provincia de Buenos Aires. Aceñolaza relató el caso de ejemplares de ardilla californiana que fueron introducidos originalmente en un establecimiento rural de la zona de Luján y posteriormente comenzaron a reproducirse y expandirse.

Según explicó, actualmente existen sectores urbanos donde estos animales generan inconvenientes, entre ellos daños sobre cables de telefonía e iluminación. Y planteó una advertencia para Entre Ríos: aunque su capacidad de desplazamiento es mucho menor que la de un ciervo, su alta capacidad reproductiva podría favorecer su expansión.

“Dentro de muy poco, cuando yo te estoy diciendo muy poco, en estas evoluciones son tal vez cinco o diez años, la vamos a tener acá”, sostuvo Aceñolaza.

Una mirada sobre el equilibrio ambiental

La columna dejó planteado un concepto central: la conservación de la naturaleza requiere observar el funcionamiento completo de los ecosistemas y no solamente la situación de un animal en particular.

Una especie puede resultar atractiva o generar simpatía y, sin embargo, provocar impactos importantes cuando se instala fuera de su ambiente natural.

“Cuando uno va mirando y se va dando cuenta de cómo se comportan las distintas especies, va aprendiendo del funcionamiento de nuestros ecosistemas”, concluyó Aceñolaza.

La discusión sobre qué hacer con las especies exóticas invasoras continuará siendo uno de los desafíos ambientales de la región, especialmente a medida que estas poblaciones amplían su distribución y aparecen nuevos casos.

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